El voto electrónico y sus implicancias en la democracia

Mucho se habla del voto electrónico. Se enumeran sus ventajas: velocidad, transparencia, fidelidad, mayor dificultad para el fraude y algunas otras más. Lamentablemente, quiénes pregonan esta metodología no conocen el trasfondo técnico de la misma. Quiero creer que es una cuestión de simple ignorancia, lo cual es lógico ya que nadie puede conocer todo acerca de los mecanismos intrínsecos de la tecnología moderna, sus limitaciones y sus posibles problemas.

A continuación, en un artículo escrito por @juansbruera en el sitio http://www.carranzatorres.com.ar, “Carranza Torres & Asociados, Asesoramiento Legal en Tecnología” se enumeran los beneficios del voto electrónico. Dichos enunciados contrastan con la realidad tecnológica. Vamos punto por punto:

  1. Se trata de la emisión del voto individual mediante medios electrónicos y el recuento computarizado al tiempo de ser emitido, es decir, un acto por el cual un individuo expresa su preferencia por determinada moción o candidato a través de medios electrónicos y su correspondiente conteo al momento de la emisión que, a diferencia del sistema tradicional, ofrece mayor eficiencia, celeridad y seguridad.

Este caso no es un beneficio sino una descripción general del voto electrónico. Es cierto que un sistema electrónico es más eficiente y rápido, pero no más seguro que el sistema tradicional, lo cual se detallará más abajo.

  1. Actualmente, las tendencias en el mundo muestran que hoy la admisión del procedimiento de votación por urna electrónica avala la certidumbre, inviolabilidad y lucidez del procedimiento electivo, certifica una mejor nitidez en el sistema e impide la adulteración de boletas impresas.

Falso.

Se han documentado muchos casos de errores en los sistemas de votación electrónica en varios países, principalmente en Estados Unidos [1]. Holanda desechó el sistema electrónico en mayo de 2008 debido a fallos de seguridad en los sistemas de votación y volvió al sistema tradicional [2]. Alemania hizo lo propio en mayo de 2009 al declarar inconstitucional el sistema de votación electrónica ya que “debilita el carácter público de la elección, y así el votante común no puede comprender, sin conocimientos especiales previos y sin ayuda de especialistas, cómo es el proceso por el que se recibe y contabiliza su voto y tampoco tiene garantías de que el voto emitido sea captado de la misma manera por la computadora.” [3]

  1. Facilita diversas fases que se despliegan en el momento de la emisión del sufragio en los comicios electorales: el registro y la comprobación de la manifestación del sufragio, la enumeración de votos y la cesión de los resultados en muy corto tiempo. Además, provee una mejor accesibilidad para los votantes con algún tipo de discapacidad.

Dudoso.

Este enunciado es básicamente una ampliación del punto 1. En cuanto a la accesibilidad, depende del sistema de votación elegido.

  1. Ofrece mayor seguridad y comodidad para el votante a bajo costo, garantiza la existencia de todas las boletas partidarias, paraliza ciertos prototipos de estafa electoral y la obturación de ciertos vicios y rumores sobre esta, perfecciona el manejo del período normal del procesamiento y contribuye, a través de las urnas electrónicas, con la organización de elecciones más eficientes.

Falso.

No ofrece mayor seguridad, aunque si mayor comodidad (nuevamente dependiendo del sistema de votación). Ahora, lo de bajo costo es dudoso ya que un sistema de votación electrónico con despliegue nacional seguramente es más costoso que urnas de cartón, impresión de boletas y artículos de librería necesarios para el sufragio. En cuanto a la garantía de existencia de todas las boletas partidarias, esto puede solucionarse en el sistema tradicional. Requiere decisiones políticas para la implementación, por ejemplo, de boleta única, aunque seguramente no es la única alternativa. Nuevamente se hace hincapié en la eficiencia.

  1. Ayuda a derribar viejas sepas (cepas?) políticos-electorales enquistadas en la raíz de los partidos y sentir que las oportunidades están al alcance de todos.

Falso.

Esto no tiene nada que ver con el voto electrónico, sino con una cuestión político-institucional.

  1. Permite eficazmente una participación más democrática y transparente de la ciudadanía.

Falso.

El principal problema de los sistemas electrónicos de votación tiene que ver con la transparencia. Un sistema electrónico, por más sencillo que sea, tiene un nivel de complejidad que escapa al nivel técnico que tienen la mayoría de los ciudadanos capaces de votar.

El sistema puede contar con transistores, memorias, conexiones inalámbricas o por cable, interruptores, impresoras, pantallas, un software, etc. y una compleja interconexión entre ellos. Todos estos elementos hacen que la auditoría o control del proceso de votación sólo esté disponible para aquellas personas con los conocimientos técnicos necesarios para hacerlo, es decir una minoría. Esto echa por tierra una participación “más democrática”.

Usando el sistema tradicional, cualquier ciudadano que sepa leer y escribir puede fiscalizar una urna con un proceso sencillo. En el caso del sistema electrónico, sólo un ingeniero con un completo conocimiento del sistema puede fiscalizar una urna electrónica, y aún así es posible que el sistema sea adulterado sin que el fiscal pueda darse cuenta.

Otro detalle importante a tener en cuenta es que “las implementaciones de voto electrónico disponibles en el mercado son, esencialmente, soluciones propuestas por el sector privado. Es decir, la implementación del acto electoral será tercerizada en manos de alguna empresa, lo que constituye un traslado del acto público esencial de la democracia a manos de una empresa. Son varios los problemas emergentes de un proceso de esta naturaleza. El primero es que la ciudadanía no tiene ninguna capacidad de control ni tiene por qué depositar su confianza en nadie: ni en los partidos, ni en el tribunal electoral, ni en las empresas. En los EEUU, donde desde hace muchos años se viene cuestionando el proceso de votación electrónica, se sabe que al menos dos de las tres más grandes empresas proveedoras de urnas tienen vínculos directos con el Partido Republicano, incluyendo en algunos casos la participación accionaria por parte de políticos de alto nivel.” [4]

No es ni transparente ni democrático.

  1. Muchos de los sistemas legislativos más desarrollados del mundo validan el voto electrónico porque cumple con los requerimientos de toda política pública, entre ellos: viabilidad política-económica-financiera, institucional y perdurabilidad.

No es completamente cierto. Idem al punto 2.

  1. En algunas ciudades de Argentina y en países como Brasil, Paraguay, Venezuela, EE.UU., India, Bélgica, entre otros, reflejan experiencias exitosas de voto electrónico.

Falso.

En EE.UU. hubo numerosos fallos y fraudes en los sistemas electrónicos de votación. En Brasil el sistema tenía una vulnerabilidad por la cual era posible conocer el voto emitido, con lo cual se pierde una herramienta democrática muy importante como es el secreto del voto; esto deja la puerta abierta a un clientelismo político más eficiente. En diciembre de 2007 en la localidad rionegrina de Las Grutas (Argentina), se implementó el sistema de voto electrónico con cuatro urnas de la Empresa Altec Sociedad del Estado. En ese caso, dos de las urnas implementadas en mesas femeninas impidieron ejercer su derecho al voto al 25% del padrón de mujeres, mientras que una de las cuatro urnas arrojó como resultado el número de cero votos al finalizar el acto electoral. Tras los numerosos escándalos, los concejales de San Antonio Oeste y Las Grutas pidieron disculpas al electorado y abolieron la ordenanza que habilitaba el uso de urnas electrónicas. [1]

  1. En Brasil, específicamente, los votantes usan en todas las elecciones máquinas de votar DRE (Direct Recording Electronic, en inglés) que recogen y cuentan los votos en una sola máquina, como también sucede en gran escala en la India, Venezuela y los EE.UU.

  2. El desafío para llevar adelante esta iniciativa en nuestro país implica la generación de normas legislativas que apoyen la utilización del voto electrónico pero también la generación de acciones que acompañen política y económicamente este modelo institucional.

  3. Hay factores de naturaleza sociocultural y tecnológica que deben estar en la agenda a la hora de hablar seriamente de voto electrónico en el país, sobre todo aquellos basados en crear una infraestructura apropiada para promover el acceso a toda la sociedad, a través del amplio universo de redes de comunicación que hacen posible dar este paso de manera integrada.

Estas no son razones por las cual el estado deba inclinarse por el voto electrónico.

Pasando en limpio, la razones que quedan para utilizar el sistema de voto electrónico son una mayor velocidad para el desarrollo del acto eleccionario y la contabilización de los votos. Un estado no debe estar dispuesto a sacrificar transparencia, participación plural y habilitar posibilidad de fraudes indetectables en pos de la celeridad. Dar un paso en esta dirección es un riesgo gravísimo para la democracia, todos queremos transparencia, eficiencia y participación por parte de la ciudadanía. Es cierto que el sistema electoral necesita algunas reformas, pero este no es el camino.

A aquellos que quieran profundizar en el tema, les recomiendo leer el libro publicado por la Fundación Vía Libre, denominado “El voto electrónico: Los riesgos de una Ilusión”.

Están abiertos los comentarios para que expresen sus opiniones, refuten o corrijan la información que aquí esta expuesta.

Fuentes:

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Voto_electr%C3%B3nico#Problemas_Documentados
[2] http://www.vialibre.org.ar/2008/05/20/holanda-dio-por-terminado-el-uso-de-computadoras-para-votar/
[3] http://edant.clarin.com/diario/2009/05/30/opinion/o-01929084.htm
[4] http://www.vialibre.org.ar/2011/08/14/voto-electronico-los-riesgos-de-una-ilusion-3/

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Notes

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