Adobe y una licencia discriminatoria
En un acto que rara vez hacen las personas que usan software, me dediqué a leer la licencia de los perfiles de Color ICC de Adobe. Descubrí tristemente por qué es que las aplicaciones gráficas open source no los traen incorporados.
La licencia, entre otras cosas, dice que:
Solamente se pueden distribuir los perfiles embebidos en los archivos o solos. Esto quiere decir que una aplicación open source no puede incorporar los perfiles en los archivos de la misma.
Si la persona que quiere usar el software esta en una nación embargada por los Estados Unidos de America (incluyendo, pero no limitándose sólo a: Iran, Iraq, Siria, Sudan, Libia, Cuba, Corea del Norte y Serbia) y alguna parte de los perfiles se considera como item controlado por las regulaciones de exportación del gran país del norte, NO PODES USAR LOS PERFILES.
Este tipo de licencias restrictivas es discriminativa, porque si un cubano quiere usar legalmente los perfiles, no puede porque su nación está embargada por otra que cree tener derecho de decidir sobre la vida de los habitantes del mundo. Además, atenta contra el desarrollo tecnológico, ya que los proyectos de Software Libre para el trabajo en el medio gráfico no pueden utilizar libremente los perfiles, limitando la posibilidad de crecimiento de este tipo de software como alternativa profesional.
Aunque es posible firmar una licencia adicional para la distribución de los perfiles junto con un software o dispositivo en particular, estaría en contra de los preceptos del Software Libre.
Una solución sería que Adobe liberara los perfiles de color con una licencia GPL o compatible. Personalmente, y como muchos, creo que no lo van a hacer porque daría lugar a una competencia que no quieren.
Otra posible solucion es generar perfiles de color alternativos que sean compatibles con los de Adobe. Actualmente este tipo de perfiles no existen y no tengo idea de que tan difícil sea generarlos e implementarlos, ya que la (única) opcion ampliamente utilizada es la de los perfiles distribuídos por Adobe.
Mientras tanto, los monopolios siguen manteniendo el control de lo que por derecho le pertenece a la gente: su trabajo.