La combinación perfecta
Y asi, me acosté. Suavemente, como si de evitar despertarme a mi mismo se tratase. Y me encontré en la oscuridad recordando frases sobre el amor, sobre la naturaleza indomable de los corazones humanos, mientras las sombras dibujaban un casi tangible trozo de habitación en mis ojos, al alcance de un tenue residuo luminoso de una lampara apagada.
Y así recorde la naturaleza indomable de mi corazón humano, cuando fui dos seres: uno inclemente con la fuerza de las tormentas tropicales sobre el mar y el otro apenas un titere del primero, obligado a responder ciegamente los dictámenes en forma imperativa que murmuraba tras cada movimiento suyo, incapaz de poder seguir sus pasos. Mi alma era mi corazón.
Y asi me pregunté esperanzado cual sería la combinación correcta; aquella que he estado buscando incluso cuando no debía buscar: ya estaba en mis brazos. Aunque absoluto y certero faltaban esos haces de luz solar que derretían el gélido caparazón de la indiferencia, de la rutina, de la costumbre, del desengaño.
Y asi se renovó mi esperanza; resonaban en mi mente las palabras de quien entiende lo que significa amar en variadas formas y colores: “Todos tienen una persona que desean ver, todos tienen una persona que les espera. Si uno siente la necesidad de verse con alguien es porque HAY una persona que espera ese encuentro.” Esa persona desconocida, imperfecta… que con sus manos me adormece el alma para que no duela, que con sus labios susurra el fuego en mis oidos, que con su calor abraza mi oscuridad conviertiendola en noche llena de estrellas.
Y así fue como imaginándola a “ella” sin rostro y sin nombre me entregue rendido a los dominios de Morfeo, donde podía soñar la combinación perfecta.
Recuperado de Un blog perdido, posteado originalmente en 2008-03-26 20:16:19